Apagar los equipos eléctricos cuando acabamos nuestra jornada de trabajo es otra medida preventiva a tener en cuenta. De la misma forma, si hay sustancias combustibles, es conveniente alejarlas de las fuentes de calor.

Todas las oficinas tienen que contar por ley con los equipos de extinción de incendios en la cantidad apropiada. Estos equipos han de ser revisados de forma periódica para asegurar su correcto funcionamiento. En este sentido, el personal debe conocer no sólo la ubicación de los extintores, sino también cómo usarlos.

Los pasillos y salidas de emergencia tienen que estar siempre despejados y con la iluminación de emergencia en funcionamiento. También tienen que estar marcadas las rutas de salida con señalización de flechas direccionales fotoluminiscente.

No obstante, si aun así se produjera un incendio, lo primero que se ha de hacer es avisar inmediatamente a los bomberos. No avisar a tiempo a los equipos profesionales de extinción de incendios puede ocasiones graves pérdidas materiales y personales.

Pero volvamos con las causas de incendios en las oficinas para conocer mejor a qué nos enfrentamos.

Principales causas de incendios en las oficinas

Un incendio puede ser causado por circunstancias achacables a las personas, o bien por las condiciones que facilitan su aparición. De estas segundas, las más comunes son las siguientes:

Incendios de origen eléctrico

Los cables en mal estado o los enchufes estropeados pueden generar un cortocircuito que derive en un incendio. El mal mantenimiento de los equipos eléctricos es otro factor de riesgo que ocupa un lugar relevante.

Incendios por fricción de máquinas

La fricción de las máquinas es otro factor causante del fuego. Si el edificio de oficinas está cercano a una fábrica, o hay maquinaria en funcionamiento, hay que establecer los controles de mantenimiento adecuado sobre estas. La fricción que la maquinaria produce, si no están bien lubricadas, puede dar lugar a incendios de fácil propagación.

Incendios por desorden

La falta de orden y limpieza es otra de las causas principales que originan los incendios. La acumulación de desperdicios, sobre todo de productos inflamables, papel y plásticos, son un caldo de cultivo para fuegos de rápida propagación.

Incendios por acumulación de productos inflamables

Los líquidos inflamables como las pinturas, son los causantes de un alto porcentaje de los incendios. El mal almacenamiento o descuido a la hora de guardar estos productos es un motivo para desatar un incendio en el edificio.

De todos los anteriores, los incendios de origen eléctrico ocupan el primer lugar en las causas de los incendios en oficinas. Los equipos informáticos necesitan estar en muchos casos continuamente encendidos. Si no vigilamos que las instalaciones eléctricas que los alimentan estén en perfectas condiciones, estamos contribuyendo a aumentar el riesgo de incendio.

Por otro lado, en un incendio existen varios factores de riesgo, como son las llamas, el calor, los vapores tóxicos, el humo y las explosiones. Sobre todo, las llamas, han de controlarse de forma inmediata, pues pueden extenderse en tan sólo treinta segundos.

En cualquier caso, lo más importante es prevenir los incendios, para ello, conocer las causas es el primer paso para tener éxito.