¿Qué es un plan de autoprotección y en qué me puede beneficiar?

¿Sabrías cómo actuar en caso de incendio o ante cualquier desastre natural? Un plan de autoprotección sirve básicamente para prevenir y/o paliar cualquier situación de riesgo. Ello requiere la organización de medios humanos y de ciertos materiales específicos diferentes según el caso. Puede resultar de vital importancia y, por tanto, sus beneficios son indiscutibles.

Definición de plan de autoprotección

Se podría definir como un estudio completo en materia de seguridad de todas aquellas instalaciones en las que se desarrolle una actividad.  Se trata de espacios que pueden ser susceptibles en cualquier momento de una situación de emergencia. Este plan debe tener en cuenta tanto las medidas necesarias de prevención como de protección. Consiste en dejar por escrito cómo deben estar organizados los recursos humanos y materiales para evitar riesgos. Asimismo, define cómo, si surge una situación de emergencia, deben actuar los ocupantes del edificio o lugar. Dicho en otras palabras, el plan de autoprotección incluye toda una serie de medidas y acciones que han sido planificadas estratégicamente. Todo ello después de estudiar minuciosamente las características y riesgos de una determinada actividad.

¿Cuáles son sus objetivos?

Básicamente 5 puntos. En primer lugar, debe conocer a la perfección el edificio y sus instalaciones, reconociendo el peligro existente en cualquiera de sus sectores. Asimismo debe detectar los medios de protección con los que se cuenta y sobre todo las carencias existentes según la normativa vigente.

En segundo lugar, debe cerciorar la fiabilidad de las medidas de protección existentes. Y también las condiciones en general de la instalación en materia de seguridad.

Una vez radiografiado el lugar y el origen de las emergencias, el plan de autoprotección tiene como tercera misión evitar estas causas.

El cuarto punto hace referencia a los recursos humanos encargados de llevar a cabo este plan en situaciones de emergencia. Es decir, la disponibilidad de personas formadas, organizadas y adiestradas para controlar cualquier riesgo con máxima eficacia y rapidez, siempre de acuerdo al plan.

Y en quinto lugar y no menos importante no solo estas personas deben saber qué hacer en caso de emergencia. Absolutamente todos los ocupantes del lugar en cuestión deben estar informados y prevenidos en materia de seguridad. Para ello, el plan debe incluir la formación en prevención de riesgos. De esta manera, sabrán no solo cómo actuar para no originar ninguna situación de peligro sino qué hacer en caso de que se diera alguna. Por ejemplo, cómo evacuar inmediatamente un espacio sin que cunda el pánico ni se origine un caos. Para ello se realizan por ejemplo los simulacros.

El origen de los simulacros: ¿Por qué son tan importantes?

Imitar una posible situación de alarma futura como podría ser un incendio puede ser de gran utilidad. He aquí la importancia de realizar simulacros. Estos requieren la evacuación de personas y nos brindan la oportunidad de detectar aquellas carencias o situaciones a mejorar. De hecho, se debe realizar uno al año obligatoriamente para adecuar y actualizar convenientemente el plan de autoprotección.

No es tarea fácil, pues requiere de gran coordinación, pero tiene grandes beneficios. Por un lado, prepara a todas las personas relacionadas con esa actividad a saber actuar en caso de emergencia. Eso incluye desde la evacuación coordinada hasta, según el caso,  la puesta en práctica de responsabilidades de primeros auxilios.

Por otro lado, un simulacro sirve para verificar que tanto los tiempos de evacuación como todas las condiciones de seguridad son los correctos. Es en esos momentos cuando uno se da cuenta realmente de muchos aspectos que podrían haber pasado por alto. Por ejemplo, de si los caminos para evacuar la instalación están correctamente despejados y preparados para una situación de esas características. También se comprueba entonces si las puertas de emergencia son accesibles y no solo eso, sino que se puedan abrir rápidamente.

¿Quiénes deben tener un plan de autoprotección?

Todas las empresas deben tener un plan de autoprotección. Así se establece en el Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo  por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección. Esta afecta a cualquier establecimiento, centro, instalación o dependencia dónde se realicen actividades que puedan originar alguna situación de emergencia en un momento dado.  El objetivo del plan de autoprotección es prevenir y controlar los riesgos sobre personas y bienes. Y, en caso de emergencia, ofrecer una respuesta  adecuada en coordinación con los miembros de protección civil públicos. En definitiva, tener un plan coordinado y efectivo ante situaciones de emergencia. Su mayor objetivo es minimizar al máximo los posibles daños a bienes y personas del espacio en cuestión.

Estructura de un plan de autoprotección

Por tanto, cualquier plan de autoprotección debe en primer lugar identificar y evaluar los riesgos. Una vez detectados dibujará una hoja de ruta con todas aquellas acciones y medidas necesarias para prevenirlos y controlarlos. Esta incluye desde simulacros hasta medidas de protección en situaciones de emergencia.  Así se podemos diferenciar entre estas dos partes:

  • Manual de autoprotección: Es la redacción del Plan de autoprotección y debe actualizarse periódicamente. Se debe reelaborar cada vez que se produzcan cambios en la instalación en materia de estructura. Asimismo, se deben ir corrigiendo los recursos humanos disponibles en cada momento.
  • Plan de emergencias y evacuación: Se encuentra dentro del plan de autoprotección y consta de varios capítulos. En él se definen las acciones a realizar para controlar cualquier tipo de emergencia que pueda ocasionarse.

Obligatoriedad y beneficios indiscutibles

Tener un plan de autoprotección no solo es obligatorio por ley, sino que puede salvar vidas. Justamente por eso está recogido en la legislación vigente y no tenerlo puede comportar sanciones. Estas van desde la vía administrativa hasta la civil o penal. Tenerlo puede conllevar por tanto un importante ahorro económico evitando un gasto extra innecesario. No obstante, fundamentalmente, su principal ventaja es la tranquilidad de desarrollar nuestra actividad sin temer ningún susto o peligro. Y, sobre todo,  la conciencia de que se podrían haber evitado algunas consecuencias.

En esta guía se detallan en profundidad todos los aspectos a tener en cuenta para elaborar un plan de autoprotección.

 

2018-10-30T12:47:34+00:0029/08/2018|

Deje su comentario